Palabras que dejaron de llevar tilde y muchos no se han enterado
Durante años las escribimos con tilde. Las aprendimos así en el colegio, las vimos impresas en libros y exámenes, y por eso no sorprende que hoy sigan apareciendo con acento gráfico en textos cotidianos y en correos profesionales.
Si eres de la generación millennial, como yo, es probable que tu formación escolar incluyera normas ortográficas que, con el tiempo, han sido revisadas y ajustadas por la RAE, lo que explica muchas de las dudas que aún persisten al escribir.
Este artículo propone una revisión puntual: identificar algunas de las palabras que dejaron de llevar tilde, con el objetivo de actualizar tu criterio y brindarte claridad, para que la costumbre no pese más que la norma.
1. Solo
Durante años se recomendó tildar solo cuando equivalía a «solamente», con el fin de evitar posibles ambigüedades. Sin embargo, la norma ortográfica vigente establece que no debe llevar tilde en ningún caso, ya que se trata de una palabra llana terminada en vocal que no presenta oposición acentual.
Cuando una frase puede admitir más de una interpretación, la solución no es gráfica, sino de redacción: se aconseja reformularla para que el sentido quede claro por el contexto.
2. Este, ese, aquel (y sus femeninos y plurales)
Los demostrativos dejaron de llevar tilde en todos los casos, incluso cuando funcionan como pronombres. La distinción de significado se resuelve por el contexto sin necesidad de acento gráfico.
3. Guion
Aunque muchos lo pronunciamos en dos sílabas, a efectos ortográficos se considera monosílaba, por lo que no lleva tilde.
4. Fie, lio, rio, crie (en presente)
Estas palabras solo llevan tilde cuando corresponden a formas verbales del pasado (fié, lió, rió, crié).
En otros usos —presente o subjuntivo— no deben tildarse, aunque el oído pida lo contrario.
La memoria ortográfica pesa mucho. Aprendimos ciertas normas durante años y quitar una tilde suele costar más que ponerla. Por eso es importante revisar, actualizar criterios y saber cómo escribir conforme a las normas vigentes.
Cuidar las tildes y la redacción no “es cosa de neuróticos” como algunos dicen: es una forma de ser cuidadosos, coherentes y consistentes con la imagen profesional que queremos proyectar.